Una forma de mejorar la salud y adelgazar sin pasar hambre ni dejar de comer lo que te gusta, descubre como.
La dieta alcalina no está pensada para adelgazar sin más, va mucho más allá de eso, lo que persigue es equilibrar el estado del cuerpo para que pueda llevar a cabo correctamente sus funciones metabólicas por medio de la obtención del pH adecuado en el que estas funciones se llevan a cabo, y este pH es entre 7 y 7,35, cualquier otro más alto (básico o alcalino) o más bajo (ácido) producirá un colapso y el organismo morirá. Por eso nuestro organismo hará todo lo posible para conseguirlo, comas lo que comas, para él es una cuestión de supervivencia.
Cuando hablo de acidez y alcalinidad no me refiero a la tabla completa de pH del 1 al 14 sino de un poco más de 3 de productos azucarados a un poco más de 8 de hortalizas y verduras crudas.
Hay muchos alimentos alcalinos y otros muchos ácidos, incluso hay alimentos que son extremadamente ácidos y otros que entran como tal y se vuelven alcalinos en el proceso de digestión, por eso esta dieta permite comer de todo pero obviamente no en cualquier cantidad sino buscando un equilibrio y alimentándose con más cantidad de forma alcalina porque los alimentos ácidos son esenciales e indispensables para sobrevivir pero por si solos perjudiciales para la salud.
Existen listas sobre qué comidas son alcalinas y se deben incluir de manera obligatoria en la dieta aunque en rasgos generales entre estas se encuentran los cereales integrales, las verduras crudas, la fruta, las hortalizas, algunas muy alcalinizantes como el limón, el tomate, brócoli o las zanahorias, y otras comidas acidificantes del organismo como las carnes, el pescado, algunas frutas, zumos, productos elaborados como embutidos, precocinados o salsas y especialmente el azúcar.
Como se puede deducir, es imposible mantenerse saludable comiendo unicamente fruta, verduras y hortalizas, el pescado, la carne y los cereales son imprescindibles para la vida de las personas, pero estos deben acompañarse de ensaladas, zumos naturales que incluyan la pulpa de la fruta, hortalizas frescas... en una cantidad equiparable, por poner un ejemplo, al filete. Es decir, el platito de ensalada que acompaña a la ración de cuarto de pollo con patatas fritas que comes para la cena no es suficiente, debe tener el tamaño del plato principal, además, primero habría que cuidar la cantidad de sal, comer las patatas cocidas, no fritas y cambiar la apetitosa salsa de la ensalada por un simple aceite con limón y un poco de sal o nada si es posible. De esta manera no hay porque prohibirse un rico pollo asado, porque recordemos, lo importante es mantener un equilibrio entre alimentos ácidos y alcalinos, y lo mismo puede decirse de otras tantas comidas a lo largo del día.
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